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Nuevos enfoques en planificación turística

La planificación estratégica cuenta, sin lugar a dudas, con una complejidad inherente pues abarca intrincados procesos por medio de los cuales se trata de trazar u orientar el desarrollo integral de un territorio o sociedad. Ella requiere de la plena consideración de los condicionantes y limitaciones existentes ya que constituye el único modo de lograr anticiparse a las rutas más apropiadas para la consecución de los objetivos y acciones propuestas para el futuro. Esta dificultad se ve aún más acentuada, si cabe, en los tiempos actuales. ¿Cómo lograr adaptarnos con eficacia y rapidez a las potencialidades que se presentan en un entorno fuertemente marcado, cada vez más, por la volatilidad y el cambio? Una reflexión en torno a los procesos de planificación bajo el enfoque tradicional quizás nos permita entrever, con mayor claridad, la dirección que deben tomar nuestros esfuerzos de cara al futuro.

La planificación territorial normativa ha visto su eficacia comprometida en tanto que ha mantenido tradicionalmente una visión estática y objetiva de la realidad, además de suponer una predictibilidad de las condiciones del entorno. Ello ha conducido al uso de planes que no contemplan variantes y que se apoyan en la aplicación de una metodología técnica, única y aplicable a cualquier entorno y espacio sin tomar en consideración las especificidades propias de cada coyuntura. Bajo el enfoque tradicional se ha obviado a la comunidad involucrada y se ha focalizado la atención en las diferencias entre los múltiples actores y sus roles, circunstancia que ha dado lugar, con frecuencia, al impulso de estrategias de oposición. La planificación tradicional ha estado condicionada por la jerarquización de los procesos de comunicación y la poca o nula interacción entre los actores implicados.

Un proceso de re significación de la planificación se ha vuelto indispensable en los últimos tiempos: una concepción más holística y sistémica ha permitido llegar al consenso y a la flexibilidad necesarias en la planificación y la gestión del territorio. La inclusión de la comunidad en su conjunto en el desarrollo del proceso y la toma de decisiones se ha presentado como condición indispensable para alcanzar un progreso colectivo y sostenible. El reto en la actualidad sigue planteando, sin embargo, la necesidad de cuestionarnos acerca de los enfoques a seguir, de ahora en adelante, para el impulso de una planificación que resulte efectiva y adaptada a las velocidades y circunstancias del momento presente.

Hablar del uso de una metodología tradicional en el desarrollo de un proyecto de planificación estratégica nos conduce a imaginar un proceso secuencial, un modelo que cuenta con cierto grado de simplicidad puesto que lleva a acordar su diseño y planificación completa desde una temprana etapa. Ciertamente, este enfoque resulta efectivo para aquellos proyectos que se estructuran a través de fases bien establecidas y entregables prefijados, y confiere un significativo grado de facilidad para la realización del seguimiento y medición del proceso. No obstante, plantea dificultades a la hora de lograr una construcción colectiva real mediante consenso y cooperación y gestionar la adaptación al cambio y a las nuevas circunstancias, pues su detallada planificación inicial conduce a una importante rigidez que da lugar a un margen de maniobra muy limitado.

Resulta de vital importancia reconocer que los procesos de planificación, si bien se encuentran necesariamente asociados a un marco temporal estructural de medio plazo, se suceden en el mismo contexto y espacio en el que transcurren situaciones cuotidianas y urgentes. Fruto de ello se plantea como imperativo desarrollar el uso de una metodología que permita incorporar dichas situaciones coyunturales mediante la adaptación de los recursos a la volatilidad del entorno. La filosofía Agile emerge como una magnífica oportunidad para el desarrollo de la planificación estratégica bajo este nuevo enfoque. Agile se define por ser un marco de gestión capaz de afrontar la complejidad de los problemas de forma eficiente y efectiva y por proporcionar resultados de alto valor. Bajo la misma priman los individuos y su interacción, por encima de las herramientas y los procesos, y la colaboración, por encima de la negociación contractual.

Las metodologías ágiles prevén una gestión del trabajo de forma colaborativa, abrazando la posibilidad de entregar valor en cada fase del proyecto a la vez que se alcanza a mantener la flexibilidad y la apertura a nuevos cambios. Agile es priorización, iteración, adaptación, trabajo en equipo, auto organización y autorresponsabilidad. Este enfoque requiere de una implicación mucho más intensa por parte del cliente a la hora de verificar el progreso de un proyecto, debiéndose estructurar su seguimiento en base a diversas reuniones al final de cada iteración. Agile busca la simplicidad en los procesos para poder evaluarlos de forma continuada y la optimización de tiempo y recursos mediante eliminación de todo paso innecesario. Aspectos clave para su éxito radican en lograr brindar a los equipos de trabajo aquellas herramientas que resulten efectivas para su empoderamiento, involucración activa y motivación.

El reto que se nos plantea en el presente es claro. ¿Cómo repensamos el proceso de la planificación bajo métodos que se apoyen en esta filosofía? La plena incorporación de herramientas basadas en las nuevas tecnologías para la obtención de información de forma rápida y automatizada, la personalización y adaptación a las realidades individuales, el establecimiento de acciones de priorización que tengan en cuenta las necesidades reales de los territorios y sus comunidades, y el involucramiento activo de todos aquellos agentes implicados en la confección de la estrategia conjunta a seguir serán principios esenciales en el camino hacia la adopción de una filosofía ágil que logre adaptarse a los tempos actuales. La comunicación y la transparencia se constituirán como pilares fundamentales a lo largo de todo proyecto y no deberemos  perder de vista la necesidad de estructurar equipos autosuficientes que puedan liderar el proceso y gestionar el posterior seguimiento del plan desarrollado, elemento que será imprescindible para alcanzar la efectividad de aquello construido.

Ahora es el momento de adentrarnos en nuevos caminos que abran paso a nuevos destinos. Éste sigue siendo un recorrido metodológico por explorar y que todavía se encuentra en desarrollo y adaptación. Desde Pax# pondremos nuestros esfuerzos y energías para incorporarlo a nuestros proyectos.

Clàudia Moncau Mayola

PAX# Genuine Tourism Advisors




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