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PAX# EXPERIENCIES | Planificación turística desde las trincheras II

Anécdotas  y reflexiones de un consultor en proyectos turísticos locales

Cada destino y cada proyecto es diferente, y este factor te brinda la posibilidad de aprender y observar la realidad desde diferentes puntos de vista. A través de este breve texto, continúo compartiendo un conjunto de enseñanzas, anécdotas y reflexiones que me han dejado estas experiencias.

 “Mentime que me gusta”

Esta frase, típica en argentina, sirve de referencia para aquellas situaciones donde es el propio sujeto (o destino turístico) quién se miente a sí mismo, magnifica su potencial, o su estadio de desarrollo, y termina por generar una gran frustración en base a su particular miopía. El desarrollo turístico, al igual que todo producto, tiene su ciclo de evolución, y no se pueden sentar las bases de una planificación realista basándonos en conjeturas, fantasías, o atractivos turísticos muy alejados de un mercado potencial o un producto en concreto.

“Lloro y me emociono porque es la primera vez que vienen a hablar de cómo fortalecer mi actividad y sustento”

Esta señora, de más de sesenta y largos años, se sintió desbordada de gratitud, de reconocimiento, de necesidad de ser escuchada, de poder opinar y alzar su voz, de sentirse que forma parte de algo más grande que ella, y de notar que no estaba sola en su lucha… en su camino y objetivos. Ella vendía pescados y platos preparados en un mercado de fin de semana. Con su trabajo sacó adelante a su familia, enfrentó adversidades, carencias, y plantó cara con entereza al día a día.

El turismo puede ser un motor de desarrollo local, puede ser una herramienta de cambio, sólo si las personas están en el centro; si el turista y anfitrión comparten igual sitio e importancia, si la dignidad se plasma en mirarse de frente, y la empatía surge desde lo simple, lo franco y lo humano.

 

“Para que un destino sea atractivo al visitante, primero ha de ser atractivo al residente”

Parece una obviedad, pero es una gran verdad que muchas veces no se toma en cuenta. La frase tiene mucho sentido y utilidad. En épocas de pánicos y fobias al turismo, ¿Por qué no plantear una actividad económica que represente un ganar-ganar para ambas partes? ¿Por qué no direccionar el consumo turístico, y la inversión, a una convivencia sana y positiva entre aquellos que necesariamente compartirán tiempo y espacio en un territorio? ¿Por qué no plantear esquemas de convivencia que prescindan de prohibiciones?

“La calidad democrática de un pueblo se refleja en el urbanismo de sus calles y equipamientos”

¿Alguna vez han transitado por ciudades con grandes edificios o infraestructuras, pero con pobres y deficientes viales, accesos, aceras o servicios públicos?

Pues hay muchos casos en el mundo, los dos primeros que se me vienen a la mente son la ciudad de Kiev en Ucrania, y la ciudad de Panamá. Ambos pueden ser ejemplos de pujanza de capital privado, del protagonismo del desarrollo individual, y de las carencias en la inversión pública.

¿Qué pasa en estos entornos en materia de desarrollo local?

Pues hay una gran brecha de diferencias de clases, barrios, condiciones socioeconómicas, y principalmente, en la distancia que separa a las personas y actores claves en el territorio; lo que condiciona el consenso, la empatía y los puntos de conexión entre los mismos.

“Existe una relación directa entre el desarrollo local y la capacidad para generar acuerdos”

¿Qué sucede en un territorio si existen trabas para generar acuerdos? ¿O simplemente si la generación de acuerdos es muy lenta? Pues evidentemente, el nivel de desarrollo será igualmente lento o inexistente. Al igual de lo que sucede en una comunidad de vecinos, si no se promueve la comunicación, el llegar a puntos en común, a ámbitos de interés conjunto, la probabilidad de avanzar será más que reducida. La generación de acuerdos, grandes y pequeños, es vital para poder crecer y alcanzar objetivos.

“Cobrar por el acceso a la cultura y naturaleza, es una forma muy clara y directa para contribuir a su conservación y mantenimiento”.

Los recursos son escasos, para todos, y para todas las organizaciones. Por más que seamos los más ricos y pudientes del planeta, nuestros recursos serán limitados. Esta realidad incontestable es con la que nos enfrentamos día a día en muchos (o todos) los destinos. Los políticos, funcionarios, técnicos, y desde ya, nosotros mismos.

En los últimos años nos hemos encontramos con diferentes atractivos turísticos que si bien tenían una importancia, relevancia y tamaño singular, estaban bastante abandonados, carentes de fondos y recursos para su mantenimiento y conservación, prácticamente detenidos por la negligencia e inacción de sus gestores.

En tales situaciones, los fanáticos del respeto medioambiental o cultural aducen que este patrimonio no ha de ser mercantilizado, ni colocar barreras de entrada, ni limitar el derecho de acceso a los mismos a través de un precio. Sin embargo, la experiencia nos enseñó que cobrar una pequeña cantidad por acceder a un servicio cultural, o disfrutar de la naturaleza (siempre respetando la capacidad de carga) puede ser un mecanismo muy positivo a la hora de generar los recursos necesarios para mantener y conservar el activo turístico.

Los activos culturales y el patrimonio natural también requieren de esquemas de viabilidad económica y de operación; y la implementación de estos mecanismos es un ejercicio de responsabilidad y coherencia de una realidad conocida por todos.

 

Como se mencionó en la publicación anterior, creemos que la sostenibilidad turística es una realidad y una forma de gestión que se construye poco a poco.  

Esperamos poder seguir contribuyendo en esta dirección, en este nuevo año que acaba de comenzar ;-)

 

Pablo Urani Higgimbotton

Partner Consultant




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