Twitter Linkedin You Tube Vimeo Slideshare
Pax# Advising
Noticias
PAX# REPORT | ¿Qué diferencias existen entre Calidad, Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad?

¿Qué diferencias existen entre Calidad, Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad?

El concepto de Calidad, nace y se evidencia en función de dotar al producto o servicio de unas condiciones determinadas, que se refieran al cumplimiento de un estándar, “norma”, o excelencia en un determinado ámbito. La consideración de la calidad habla de ser conscientes de la seguridad del producto, de su impacto y los posibles inconvenientes de su utilización, su durabilidad, garantías y satisfacción última del cliente final. Desde ya que, para obtener una calidad determinada, todos los miembros de la organización han de estar comprometidos, y son responsables de gestionar todas las actividades ordinarias, y las de mediano y largo plazo para lograr estos resultados, y que perduren en el tiempo.

La calidad también cuenta con diferentes herramientas, cuadros comparativos, check list, histogramas, cuadros de mando, indicadores, auditorías, y evaluaciones… y principalmente se cuenta con una filosofía de la mejora continua que constituye un procedimiento realista, inteligente, y persistente hacia el logo de mejores productos y servicios; y de esta forma, el logro de un mayor valor para el cliente, y con ello la viabilidad y solidez de la compañía.

En otras palabras, un sistema de calidad, es aquel que cuenta con un conjunto de procedimientos, herramientas, y protocolos bien aceitados de cara a fortalecer a la empresa, y potenciar sus ventajas competitivas. Contribuye a la cohesión del grupo en función de estos objetivos, y les empodera para lograr avanzar en esta dirección.

En los últimos 15 años surgió con fuerza el concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), principalmente en las grandes corporaciones y empresas de mediano y gran tamaño. Era un enfoque que pretendía instalarse en la propia cultura de la organización, y también superar los planteamientos que existían en la época, centrados en procurar un mayor respeto medioambiental, ecología, o la colaboración con fundaciones, ONG´s y entidades de desarrollo comunitario. De esta forma, el concepto de responsabilidad, de capacidad de respuesta de las organizaciones se potenció, y los directivos de las empresas tomaron mayor conciencia del impacto que provocan en los diferentes grupos de interés, internos (empleados) y externos (clientes, comunidad, residentes, entre otros…)

Las herramientas clásicas de administración, gestión y logro de estándares de calidad en las empresas también se pueden utilizar en la aplicación de los denominados Planes de Acción de RSC de las organizaciones, aunque el enfoque es más amplio, diverso y complejo, que sólo orientarlos a obtener y mantener una determinada calidad de un bien o servicio.

La sensibilización de actores cobra protagonismo; gestionar adecuadamente la comunicación es clave; generar una empatía y colaboración entre los diferentes actores se vuelve muy necesario; y la búsqueda y difusión de buenas prácticas de la industria es otra metodología a la que se recurre para despertar el interés, innovar y propiciar el cambio.

Como advierte el lector, la RSC es un lineamiento que enfatiza en la ética y principios de la empresa, el sentido de responsabilidad social y con el medio ambiente, y propone una gestión alineada y coherente con ello.

Como indica Isabel Vidal, catedrática de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona, “En   el contexto de la RSE se concibe la empresa como una organización que trabaja en alianza estratégica con sus partes interesadas: trabajadores, clientes, proveedores, agentes sociales, administraciones territoriales, comunidad donde desarrolla sus operaciones. Trabajar con las partes interesadas es lo que se conoce con el nombre de partenariado social.

La Comunidad Europea en 2002 considera que una empresa es socialmente responsable cuando: “integra los temas sociales y medioambientales en sus operaciones empresariales y en su interacción con sus grupos o partes interesadas de forma voluntaria.”

Al mismo tiempo que se difundía el concepto de RSC en las empresas, cobraba protagonismo también la idea del desarrollo sostenible, y en el famoso Informe Brundtland (Naciones Unidas 1987) se definía como: “el desarrollo es sostenible cuando satisface las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”.

Esta definición tenía un carácter netamente preventivo, de respetar la capacidad de carga de los espacios y ecosistemas, de tomar conciencia de que las generaciones actuales tienen una obligación para con las futuras. La idea estaba centrada en generar una calidad de vida para las generaciones actuales, y las futuras. El desarrollo actual será sostenible si no lesiona el desarrollo futuro. 

Sin embargo, en mi opinión esta definición ha quedado un tanto corta de miras, por sobre un enfoque negativo, de “prevención” podríamos potenciar una consideración positiva, más ambiciosa, y que al mismo tiempo permita corregir los desequilibrios existentes.

En esta línea, también se ha definido a la sostenibilidad en base a los tres pilares o grandes apartados que la conforman, el medio ambiente, la economía y los aspectos sociales o culturales; en todos los casos, a nivel interno y externo de una empresa u organización.

Ser sostenible ambientalmente tiene en cuenta el respeto de la utilización, reciclaje, reducción de consumos, minimización de la contaminación, etc… en materia de energía, residuos, materias primas y materiales utilizados, agua, ruido y biodiversidad. De esta forma, desde la propia política de compras de la organización, el diseño de su producto y servicio, y el impacto que genera su consumo, habríamos de disponer de una concepción ambientalmente respetuosa.

La consideración social, el respeto de la cultura, patrimonio, tradiciones y todo lo que haga a los hábitos y costumbres de los residentes de una región o destino es el segundo pilar de sostenibilidad. Y esto también abarca a la consideración de los empleados, su diversidad, la eliminación de toda barrera discriminatoria y el empoderarles para el logro de los objetivos de un centro de trabajo inclusivo, respetuoso de las decisiones personales, y poderoso a la hora de trabajar con eficiencia y sentido de responsabilidad social.

Por último, el ámbito económico, tercer pilar de la sostenibilidad, tanto para los destinos turísticos, como para los establecimientos y particulares que se dedican a ello.

¿Qué es ser sostenible económicamente? Pues evidentemente, y en primer lugar es ser viable, factible y sólido en el tiempo. Es poder mantener tu ventaja competitiva, es poder sobrevivir, generar recursos para crecer, y desarrollarse. Los desarrollos sostenibles han de ser económicamente viables. No hay desarrollo respetuoso (de uno mismo, y del entorno) si no puede llegar a su punto de equilibrio, honrar sus compromisos, y generar expectativas de crecimiento.

Muchas veces si habla de sostenibilidad económica destacando que el desarrollo local ha de contribuir al empleo o inversión local, ha de contribuir al desarrollo de proveedores locales, de sistemas que incluyan a la población local y que desarrollen sus capacidades. PERO, y en esto me gustaría enfatizar, el establecimiento y destino turístico ha de ser económicamente viable, ha de poder sostenerse en el tiempo. Y en este objetivo todos hemos de estar involucrados, y comprometidos. Todos los miembros de la organización, propietarios y trabajadores, son responsables de que los números de la organización cierren, que demuestren cierto beneficio o margen; y agentes solidarios en relación a la viabilidad de la firma.

Este aspecto, no es menor, y en un entorno y cultura organizacional más transparente y coherente contribuye a eliminar cualquier dicotomía entre los “propietarios del capital” y “los trabajadores”; ya que juntos contribuyen a hacer viable la empresa, y a mantener la actividad funcionando. En una empresa sostenible, la confianza y honestidad es un valor destacado y al alza; se promueve tanto en entornos de baja demanda o dificultades, como de expansión y crecimiento acelerado de la organización.

Una organización sostenible ha de ser empática y simpática; ha de comunicar y darse algún tiempo para reflexionar internamente. Para analizar derrotas, y celebrar éxitos. Es una organización, sana y vital para el entorno, y los miembros que forman parte.

Otro aspecto interesante es que una empresa o entidad será sostenible si trabaja en el logro de mejores indicadores ambientales, sociales y económicos; si es persistente en todos estos ámbitos simultáneamente, y no solo destacando por acciones en una única dirección. No es sostenible el que sólo es ambientalmente responsable; o bien socialmente inclusivo y no discriminador. Es necesario un compromiso serio en los tres ámbitos comentados.

Al mismo tiempo a nivel de variables agregadas, de indicadores “macro”, la pregunta que les lanzo es ¿Qué es entonces un destino turístico sostenible?... Pues en primer lugar, hemos de definir destino turístico, y la forma más sencilla que encuentro es: Es aquel espacio territorial donde conviven diferentes establecimientos turísticos, conformando una oferta de ocio y recreación definida, concreta, y que puede atraer a visitantes; y al mismo tiempo, compite con otros territorios o destinos.

Dicho esto, ¿Cuándo será sostenible?  Pues cuando de forma agregada el destino exhiba un conjunto significativo de agentes concientizados por las acciones de sostenibilidad, tengan un plan de mejora en marcha, y existan indicadores agrupados de su nivel de avance, a nivel social, económico y ambiental.

¿Tiene sentido? ¿Puede distinguirse un destino turístico como sostenible sin tener una masa crítica de agentes que estén trabajando en esta dirección?.

Para finalizar, es positivo y útil, la contribución del concepto de Calidad, RSC, y Sostenibilidad. Cada uno de ellos aportó lineamientos nuevos, principios, valores, y consideraciones propias y oportunas.

Las herramientas de diagnóstico, control y seguimiento y planes de mejora, que nacieron desde la administración de empresas, y calidad en la producción, pueden aplicarse perfectamente para favorecer los objetivos de las políticas de RSC o Sostenibilidad.

En los tres casos, la calidad, RSC y sostenibilidad han de nutrir con sus valores y principios a la cultura de la organización. De hecho, en los últimos años muchas empresas han redefinido sus Valores, Principios y Misión en función de adecuar su razón de ser y objetivos a consideraciones más sostenibles y socialmente responsables.

A pesar de los puntos en común entre los tres conceptos, en mi opinión, el de posicionar principios, políticas y valores de sostenibilidad en la propia cultura de la organización es un enfoque más amplio, integrador y positivo, en relación a los criterios de calidad, y RSC. La sostenibilidad, trabajando en los ámbitos económicos, sociales y ambientales contribuyen a una mayor transparencia, profundidad de los cambios, flexibilidad y visión para todos los miembros de la organización y los agentes claves de su entorno. Fomenta un espíritu de conjunto, elimina o minimiza compartimientos estancos entro lo individual y colectivo, y posibilita a la vez planteamientos más innovadores, flexibles, y que se adecúen a cambios en el mercado, o de gustos y preferencias de los consumidores.

En la actualidad el debate entre el significado de estos términos continúa vigente, y entiendo que continuará. De hecho hay profesionales que redefinen a la RSC como el camino para hacer una empresa sostenible, con lo cual, volvemos a nuestro punto de origen. Sin embargo, siento que adoptar principios de sostenibilidad en el propio núcleo de la empresa, pues contribuye a definir su esencia, su identidad, y razón de ser. Y todo ello guia a la acción, te compromete y moviliza. En cambio la RSC es un camino, un plan, una herramienta que contribuye a dar lugar, protagonismo y voz a todos los actores, pero no siempre de forma equilibrada en los ámbitos social, económico y ambiental; y sin representar un cambio en los roles, jerarquías, y misión de la propia compañía. El desafío, de una empresa sostenible, es aún mayor.

En Pax# estamos abocados a mejorar las organizaciones y destinos, a implantar metodologías, acciones y procesos que nos hagan más responsables, y conscientes de nuestra contribución para nuestro propio beneficio y generar una diferencia positiva en nuestro entorno.

Pablo Urani Higgimbotton

Socio Consultor




Ver más noticias (+)
es
Pax# Advising
en